
El exjefe de Gabinete presentó su dimisión como director titular de YPF, cargo que ocupaba en representación del Estado nacional. La decisión se produce pocos días después de su salida del Ejecutivo y en medio de la investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito que lo tiene bajo la lupa. Ahora, el Gobierno deberá definir quién ocupará su lugar en la petrolera.
La salida de Manuel Adorni del Gobierno de Javier Milei quedó completamente sellada este miércoles con su renuncia al directorio de YPF. El exfuncionario formalizó su decisión mediante una carta dirigida al presidente de la compañía, Horacio Marín, en la que comunicó su dimisión al cargo de Director Titular Clase A, puesto que ejercía en representación del Estado nacional.
La renuncia llega apenas días después de que Adorni dejara la Jefatura de Gabinete, una salida que sacudió el escenario político nacional y que estuvo acompañada por crecientes cuestionamientos en torno a su situación judicial. El exfuncionario es investigado por presunto enriquecimiento ilícito y su continuidad en el directorio de la petrolera había generado fuertes críticas desde distintos sectores de la oposición.
En la carta enviada a YPF, Adorni se limitó a informar su decisión y puso su renuncia a consideración del directorio de la empresa. Si bien desde la petrolera confirmaron la recepción del documento, todavía resta la aceptación formal de la dimisión y la correspondiente publicación de la salida en los registros societarios. No obstante, el presidente Javier Milei ya había adelantado durante el fin de semana que el exjefe de Gabinete estaba “fuera” de la compañía.
El cargo que ocupaba Adorni tiene un peso estratégico dentro de la estructura de YPF. Como Director Titular Clase A, representaba al Estado nacional en virtud de la denominada “acción de oro”, un mecanismo que le otorga al Gobierno facultades especiales para intervenir en determinadas decisiones clave de la empresa. Aunque la petrolera cotiza en los mercados y posee accionistas privados, el Estado conserva el 51% de las acciones y mantiene una importante capacidad de influencia sobre su conducción.
La situación de Adorni había despertado un debate político adicional: una vez fuera del Poder Ejecutivo, quedaba habilitado para percibir los honorarios correspondientes al directorio de YPF, una remuneración que ronda los 954.000 dólares anuales según el balance aprobado por la compañía para 2026. Durante su paso por el Gobierno, había renunciado a esos ingresos y cobraba únicamente su sueldo como funcionario nacional.
Con esta decisión, el exjefe de Gabinete se aleja completamente de la administración libertaria después de más de dos años y medio de exposición pública. Su salida abre ahora un nuevo capítulo para el Gobierno, que deberá definir quién ocupará la representación estatal en una de las empresas más importantes y estratégicas del país.
