
En medio de la discusión política por la autonomía de Rosario, comunidades de pueblos originarios comenzaron a intervenir con propuestas propias. Referentes qom, encabezados por Daniel Naporichi, plantearon la necesidad de ampliar la mirada institucional y garantizar una representación directa en el proceso estatuyente, con el objetivo de construir una ciudad más inclusiva y democrática.
La discusión sobre la autonomía de Rosario sumó en las últimas horas una voz que históricamente ha estado relegada del debate institucional: la de los pueblos originarios. En este caso, comunidades qom impulsan una serie de propuestas que buscan incidir de manera concreta en el diseño del futuro esquema político de la ciudad.
El planteo tomó forma a partir de una reunión con el diputado nacional Diego Giuliano, donde se puso sobre la mesa la necesidad de que el proceso de autonomía no quede restringido a los actores tradicionales de la política. Desde estos sectores sostienen que el debate debe abrirse a nuevas perspectivas que reflejen la diversidad social y cultural de Rosario.
Uno de los ejes centrales de la propuesta es la transformación del sistema representativo local. En ese sentido, se impulsa la posibilidad de que los pueblos indígenas cuenten con representación directa en un eventual órgano estatuyente, así como también en el Concejo Municipal. La iniciativa apunta a modificar la lógica de participación política vigente, incorporando actores que, según afirman, han sido históricamente invisibilizados.
“La idea es encarar la autonomía desde una mirada indígena”, expresaron, marcando la intención de no solo participar del debate, sino también de influir en su orientación. La propuesta no se limita a un reclamo simbólico, sino que busca generar cambios estructurales en la forma en que se construye la democracia local.
El trasfondo de este planteo también incluye una crítica al enfoque con el que se viene desarrollando la discusión sobre la autonomía. Desde las comunidades lo definen como una “crítica constructiva”, señalando que el proceso, tal como está planteado, corre el riesgo de reproducir esquemas tradicionales sin incorporar nuevas voces.
En este contexto, la intervención de los pueblos originarios introduce un elemento novedoso en el debate político rosarino. La posibilidad de una ciudad con mayor pluralidad en su representación aparece como uno de los desafíos de cara a un eventual cambio institucional.
Así, mientras la dirigencia política continúa delineando los alcances de la autonomía, sectores indígenas buscan posicionarse como actores activos en una discusión que, aseguran, también les pertenece.
