Marcha universitaria del 12 de mayo: crece la tensión entre el Gobierno y las universidades públicas

Docentes, estudiantes, no docentes y rectores volverán a movilizarse este 12 de mayo en todo el país para reclamar mayor presupuesto, recomposición salarial y el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario. La convocatoria tendrá su acto central en Plaza de Mayo y se da en medio de una profundización del conflicto entre el sistema universitario y el gobierno de Javier Milei.


La comunidad universitaria argentina protagonizará este 12 de mayo una nueva Marcha Federal Universitaria, en una jornada que promete replicar las multitudinarias movilizaciones realizadas durante 2024 y 2025. La protesta fue convocada por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), la Federación Universitaria Argentina (FUA), gremios docentes y no docentes, junto a organizaciones estudiantiles y científicas de todo el país.

El principal reclamo gira en torno al financiamiento de las universidades nacionales. Rectores, sindicatos y centros de estudiantes denuncian que el Gobierno nacional mantiene congeladas partidas presupuestarias fundamentales para el funcionamiento de las casas de estudio, al tiempo que los salarios docentes continúan perdiendo poder adquisitivo frente a la inflación.

La movilización tendrá epicentro en Plaza de Mayo, aunque se esperan concentraciones simultáneas en distintas provincias y ciudades universitarias. En universidades del interior ya se realizaron asambleas, clases públicas y actividades de difusión en los días previos a la marcha, en un clima de creciente preocupación por el futuro del sistema educativo público.

Uno de los ejes centrales del conflicto es la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario, aprobada por el Congreso y posteriormente judicializada tras la negativa del Ejecutivo a implementarla plenamente. Desde las universidades sostienen que el incumplimiento de esa norma pone en riesgo el normal funcionamiento académico, científico y administrativo de las instituciones.

El deterioro salarial es otro de los puntos más sensibles. Los gremios universitarios afirman que los docentes y trabajadores no docentes acumulan una fuerte pérdida del poder adquisitivo desde fines de 2023, mientras que las paritarias permanecen prácticamente paralizadas. En varias universidades también advierten dificultades para sostener becas estudiantiles, proyectos de investigación y servicios esenciales.

La situación afecta incluso a hospitales universitarios y centros de salud dependientes de universidades nacionales. Autoridades académicas alertaron en las últimas semanas sobre la falta de recursos para garantizar prestaciones médicas, compra de insumos y mantenimiento edilicio. El conflicto, aseguran, ya excede el ámbito estrictamente educativo y alcanza áreas estratégicas como la salud pública y la investigación científica.

Desde el Gobierno nacional argumentan que la política de ajuste busca sostener el equilibrio fiscal y cuestionan la viabilidad presupuestaria de la ley votada por el Congreso. Sin embargo, las universidades rechazan esa postura y sostienen que la educación pública no puede ser considerada un gasto prescindible.

La marcha del 12 de mayo será la cuarta gran movilización universitaria desde la asunción de Javier Milei y se perfila como una nueva demostración de fuerza del sector educativo. Los organizadores esperan una amplia participación social, sindical y política, en una protesta que buscará volver a instalar en la agenda pública el debate sobre el financiamiento de la educación superior en Argentina.

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