
El continente europeo atraviesa uno de los episodios de calor más extremos de su historia reciente. Temperaturas superiores a los 40 grados, récords históricos en varios países y más de 1.300 muertes atribuidas al calor encendieron las alarmas sanitarias y climáticas. Desde Francia e Italia hasta Alemania y Polonia, las autoridades intentan contener los efectos de un fenómeno que los científicos vinculan directamente con el cambio climático.
Europa enfrenta un verano que apenas comienza y que ya se perfila como uno de los más peligrosos de las últimas décadas. Una intensa ola de calor que se extendió desde el oeste hacia el centro y el este del continente provocó temperaturas inéditas y obligó a varios gobiernos a declarar alertas extremas.
En Alemania, los termómetros superaron los 41 grados en algunas regiones, estableciendo nuevos máximos históricos. El calor fue tan intenso que varias carreteras se agrietaron y deformaron por las altas temperaturas, mientras que en Berlín las autoridades desplegaron cañones de agua para refrescar a los transeúntes y recomendaron evitar desplazamientos innecesarios en el transporte público. (The Guardian)
Polonia también rompió su récord nacional al registrar más de 40 grados, mientras que Dinamarca, un país tradicionalmente asociado a los inviernos fríos y la nieve, alcanzó los 37 grados centígrados, la temperatura más alta desde que existen registros meteorológicos modernos. (The Guardian)
La situación es especialmente preocupante en Francia, donde las autoridades sanitarias estiman que el calor ya provocó alrededor de mil muertes adicionales desde el 24 de junio, en su gran mayoría personas mayores. El país mantiene vivo el recuerdo de la devastadora ola de calor de 2003, que dejó cerca de 15.000 fallecidos y obligó a reformular por completo los protocolos de emergencia. (Reuters)
Italia tampoco escapó al fenómeno. Varias regiones del norte y del centro del país permanecen bajo alerta roja por temperaturas extremas, mientras ciudades históricamente calurosas como Roma, Florencia y Bolonia registraron jornadas sofocantes que pusieron bajo presión a los servicios sanitarios y al sistema eléctrico. El descenso del caudal del río Po, el más importante del país, también genera preocupación por sus consecuencias en la agricultura y el abastecimiento de agua. (Reuters)
Según la Organización Mundial de la Salud, el calor extremo es la principal causa de muerte relacionada con el clima en Europa y la mortalidad asociada a las altas temperaturas aumentó un 30 % en las últimas dos décadas. El organismo estima que solo en la última semana se produjeron más de 1.300 muertes adicionales vinculadas a esta ola de calor. (Organización Mundial de la Salud)
Los científicos sostienen que este episodio no puede entenderse sin el impacto del cambio climático. Estudios recientes indican que fenómenos de esta magnitud son hoy hasta cien veces más probables que hace apenas veinte años debido al calentamiento global provocado por las emisiones de gases de efecto invernadero. Además, Europa se está calentando a un ritmo aproximadamente dos veces superior al promedio mundial. (The Guardian)
Las consecuencias van más allá de la salud humana. El calor extremo ya afecta la infraestructura, la producción de energía, los cultivos y el transporte. También aumenta el riesgo de incendios forestales y provoca un incremento en los accidentes y ahogamientos de personas que buscan alivio en ríos y lagos. (Reuters)
Con julio y agosto todavía por delante, las autoridades europeas temen que la emergencia climática recién esté comenzando. La inédita ola de calor se convirtió en una nueva advertencia sobre la vulnerabilidad del continente ante eventos extremos que, según la comunidad científica, podrían convertirse cada vez más en la nueva normalidad. (wmo.int)
