El relevamiento de la Federación Comercial de Córdoba (Fedecom) expone un escenario más deteriorado que el del año pasado. La mayoría de los rubros relevados sigue en caída libre, mientras el cambio en las formas de pago y el desplome del poder adquisitivo reconfiguran un mercado interno asfixiado por la recesión y los costos operativos.

La economía de mostrador en la provincia de Córdoba no logra encontrar un piso. Según el último informe del Departamento de Estadísticas de la Federación Comercial de Córdoba (Fedecom), las ventas minoristas pymes registraron en abril de 2026 una caída interanual del 7,8%. Este dato no solo confirma la persistencia de la tendencia negativa, sino que profundiza un ciclo recesivo que ya suma cinco años de cifras en rojo para el sector comercial cordobés.
Un ejemplo de la situación crítica de los cordobeses es el cierre (hace un día) de la histórica fábrica de calzado “La Docta”, la cual tras Córdoba tras 50 años de trayectoria, dejando a 40 empleados sin trabajo. La firma sucumbió ante el desplome del consumo interno y el aumento de los costos operativos. Este cierre se suma a la delicada situación del sector pyme provincial, que atraviesa una recesión prolongada con caída sistemática en las ventas minoristas
El panorama local refleja una crisis estructural donde la cautela del consumidor se ha transformado en una estrategia de supervivencia. De los 11 rubros que monitorea la entidad, 10 mostraron variaciones negativas. La retracción fue especialmente severa en el segmento de los bienes durables, aquellos que las familias postergan indefinidamente ante la incertidumbre económica. Muebles y decoración lideró el desplome con una baja del 11,3%, seguido de cerca por el sector de ferretería y materiales de construcción, que retrocedió un 9,8%.
Incluso los consumos esenciales, históricamente más resilientes, están sintiendo el impacto del ajuste. El rubro de alimentos y bebidas registró una caída del 8,8%, un indicador alarmante que evidencia que el recorte ya llegó a la mesa de los cordobeses. Otros sectores como electrodomésticos (-8,6%) y calzados (-7,5%) también mostraron retrocesos significativos, completando un cuadro de parálisis casi total en el circuito de consumo masivo.
A nivel nacional, la situación no es más alentadora. La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) ha reportado tendencias similares, señalando que la falta de ventas es el principal reclamo de casi 7 de cada 10 comerciantes. Los altos costos logísticos y los problemas de cobranza se suman a una rentabilidad empresaria jaqueada por los aumentos en energía, combustibles y alquileres. En este contexto, muchas firmas manifiestan encontrarse financieramente “asfixiadas”, enfrentando una ruptura en la cadena de pagos que se traduce en un incremento de cheques rechazados y morosidad bancaria.
Un dato revelador del informe de Fedecom es el cambio rotundo en el comportamiento financiero de los clientes. Los pagos al contado subieron al 67% de las operaciones, ganando 9 puntos de participación en apenas un mes. En contrapartida, el uso de tarjetas de crédito cayó al 33%. Este fenómeno responde a dos factores: por un lado, el agotamiento de los límites de crédito de los consumidores y, por otro, el temor a las tasas de financiación en un entorno de ingresos reales deprimidos.
Fausto Brandolín, presidente de Fedecom, ha subrayado que el sector se encuentra “atravesado por un sistema impositivo arcaico y dañino”. Desde la entidad insisten en la necesidad urgente de reformas laborales y tributarias que alivien la presión sobre el comercio formal, el cual debe competir además con niveles crecientes de venta informal y el ingreso de productos de contrabando.
La crisis no solo se mide en porcentajes de ventas, sino también en el cierre de persianas. En Córdoba, se estima la pérdida de más de 1.500 unidades productivas en los últimos años, lo que coloca a la provincia como el segundo distrito más afectado por la crisis industrial y comercial del país, solo por detrás de Buenos Aires. Mientras el comercio electrónico asoma como una alternativa de supervivencia para algunos, la realidad de las calles cordobesas sigue marcada por persianas bajas y carteles de alquiler que no encuentran respuesta en un mercado interno que, por ahora, no emite señales de recuperación.
