
El lunes por la tarde, la comunidad educativa de la Escuela Provincial de Educación Técnica N° 1 “UNESCO” de Misiones se vio sacudida por un intento de suicidio en pleno horario escolar. Un alumno de sexto año utilizó un arma de fuego para herirse en el pecho tras una presunta crisis emocional. Mientras el joven permanece internado con pronóstico reservado, el hecho reabre el urgente debate sobre la salud mental adolescente y los protocolos de seguridad y contención en las instituciones públicas de la provincia.
La calma habitual de la EPET N° 1 se rompió abruptamente pasadas las 15:00 horas. Según los testimonios recolectados en el lugar y las reconstrucciones preliminares de la Policía de Misiones, el adolescente habría mantenido una conversación telefónica momentos antes del suceso. Tras finalizar la llamada, el joven se dirigió a un sector del establecimiento, se quitó la prenda superior de su uniforme y, ante la mirada atónita de algunos compañeros, extrajo un revólver calibre 22 largo de entre sus pertenencias y gatilló contra su propio cuerpo. La bala impactó en el lado derecho del pecho, perforando uno de sus pulmones, lo que motivó su traslado de urgencia bajo un cuadro de extrema gravedad.
La conmoción fue inmediata. La institución, una de las más emblemáticas de la capital misionera, activó de forma instantánea sus protocolos de emergencia. Efectivos de la Comisaría Segunda y personal de salud arribaron al predio ubicado sobre la avenida Lavalle para asistir al menor y asegurar la zona. Paralelamente, la Justicia comenzó a intervenir a través del Juzgado Correccional y de Menores Uno, a cargo de la magistrada Marcela Leiva, quien ordenó las primeras pericias para determinar el origen del arma y las circunstancias exactas que rodearon la drástica decisión del estudiante. Hasta el momento, no se han reportado antecedentes de violencia escolar o conflictos familiares directos que pudieran prever este desenlace.
Desde el ámbito oficial, el Ministerio de Educación de la provincia y el Consejo General de Educación desplegaron equipos interdisciplinarios para abordar la crisis. La Dirección de Políticas Estudiantiles y especialistas de la Dirección de Prevención del Suicidio iniciaron un trabajo de “posvención” destinado a docentes, alumnos y personal no docente. Este abordaje es crítico: el impacto emocional de presenciar un acto de esta naturaleza puede generar secuelas profundas en los adolescentes. Por ello, se han programado talleres de contención emocional y espacios de escucha para procesar lo sucedido, evitando la circulación de rumores y protegiendo la identidad y la integridad del menor afectado.
Este incidente no es un hecho aislado en la memoria reciente de la comunidad educativa local. Misiones ha registrado en los últimos meses situaciones que ponen en evidencia la fragilidad de la salud mental pospandemia en los jóvenes.
En octubre pasado, la misma institución sufrió la pérdida de otro estudiante bajo circunstancias similares, lo que ya había motivado la intervención del Gabinete Psicopedagógico Interdisciplinario. La repetición de estos eventos plantea interrogantes incómodos pero necesarios sobre la seguridad en el ingreso a los colegios y, fundamentalmente, sobre la efectividad de las redes de apoyo emocional que rodean a los adolescentes en un contexto social cada vez más complejo.
Las autoridades de salud mental de la provincia recordaron la importancia de las líneas de asistencia y la detección temprana de señales de riesgo. El suicidio, advierten los especialistas, es un fenómeno multicausal donde el silencio suele ser el síntoma más peligroso. En “La Industrial”, el clima de hoy es de profundo hermetismo y tristeza, mientras los padres de la comunidad educativa exigen no solo mayor seguridad, sino una presencia más robusta de profesionales que puedan identificar el dolor detrás de los uniformes antes de que se traduzca en tragedias irreversibles.
Por ahora, el parte médico indica que el joven permanece con pronóstico reservado en la Unidad de Terapia Intensiva del Hospital Madariaga, mientras la justicia investiga cómo un arma de fuego pudo ingresar al aula sin ser detectada. Más allá de los peritajes técnicos, queda pendiente el peritaje social: entender qué falló en el sistema de contención para que un alumno de 17 años viera en un disparo la única salida posible. La provincia de Misiones se encuentra hoy en una encrucijada donde la educación técnica debe ceder espacio a la educación emocional para reconstruir el tejido de una comunidad golpeada por la angustia.
