Paraguay cayó con dignidad ante Francia y se despidió del Mundial dejando una imagen histórica

La selección paraguaya estuvo a la altura de uno de los grandes candidatos al título, pero terminó perdiendo por 1-0 frente a Francia en los octavos de final del Mundial 2026. La Albirroja luchó hasta el final, generó situaciones y estuvo cerca de forzar el alargue, aunque un gol francés marcó la diferencia. Pese a la eliminación, el equipo guaraní se marcha entre aplausos tras una campaña que devolvió al país al primer plano internacional.

Goles

  • Francia: gol a los 62 minutos del segundo tiempo.

Incidencias destacadas

  • 18′: Julio Enciso probó desde afuera del área y obligó a una gran intervención del arquero francés.
  • 35′: Miguel Almirón tuvo una clara oportunidad tras un contraataque, pero su remate se fue apenas desviado.
  • 62′: Francia abrió el marcador luego de una jugada colectiva y una definición dentro del área.
  • 86′: Ramón Sosa estuvo cerca del empate con un disparo que pasó muy cerca del poste.
  • 90+4′: Última llegada paraguaya con un centro al área que la defensa francesa logró despejar.

Cambios

  • Paraguay: ingresos ofensivos en el complemento para buscar la igualdad, destacándose la entrada de Ramón Sosa.
  • Francia: modificaciones defensivas en los minutos finales para sostener la ventaja.

La aventura de Paraguay en la Copa del Mundo llegó a su fin, pero lo hizo dejando una de las mejores imágenes de su historia reciente. La Albirroja cayó por la mínima diferencia frente a Francia, uno de los principales candidatos al título, en un partido en el que compitió de igual a igual y por momentos hizo sufrir a un rival plagado de figuras.

El conjunto dirigido por Gustavo Alfaro llegó a los octavos de final después de una actuación memorable en la ronda anterior, cuando eliminó a Alemania en una dramática definición por penales. Aquella victoria había despertado una enorme ilusión en todo Paraguay y el equipo volvió a demostrar ante los franceses que su clasificación entre los 16 mejores del mundo no había sido producto de la casualidad.

Desde el comienzo, Paraguay apostó por un planteo ordenado, con líneas compactas y mucha intensidad en la recuperación. Francia manejó la posesión de la pelota, pero le costó encontrar espacios ante una defensa guaraní muy firme. Cuando pudo recuperar el balón, la Albirroja se animó a salir rápido y encontró en Julio Enciso y Miguel Almirón dos vías constantes de ataque.

La primera parte fue pareja y dejó mejores sensaciones para los sudamericanos. Enciso exigió al arquero francés con un potente remate desde media distancia y, poco después, Almirón tuvo una ocasión inmejorable tras una rápida transición ofensiva. Francia, incómoda y sin la fluidez habitual, apenas pudo generar peligro ante una defensa paraguaya que se mostró sólida y concentrada.

Sin embargo, en el fútbol los detalles suelen marcar la diferencia y el conjunto europeo aprovechó uno de los pocos espacios que encontró en el segundo tiempo. A los 62 minutos llegó el único gol del partido, tras una combinación en velocidad que terminó con una definición precisa dentro del área. El tanto golpeó anímicamente a Paraguay, aunque lejos de resignarse, el equipo se adelantó en el campo y fue en busca del empate.

Los ingresos desde el banco le dieron mayor profundidad al ataque paraguayo y durante los minutos finales la presión sobre el arco francés fue constante. Ramón Sosa estuvo muy cerca de igualar el encuentro con un remate que pasó apenas desviado, mientras que en el tiempo agregado un último centro al área sembró incertidumbre en la defensa europea.

El pitazo final decretó la clasificación de Francia a los cuartos de final, donde se enfrentará a Marruecos, pero también provocó una ovación para los jugadores paraguayos. La Albirroja se despidió del Mundial con la frente en alto, después de haber superado las expectativas y de volver a instalar a Paraguay entre las selecciones más competitivas del planeta.

Más allá de la derrota, el equipo de Gustavo Alfaro dejó una señal alentadora para el futuro. Orden, carácter y una identidad de juego definida permitieron que el sueño mundialista se extendiera más de lo imaginado. Paraguay se va de la Copa del Mundo, pero lo hace habiendo recuperado el orgullo y la ilusión de todo un país.

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