
Cuando la Justicia empezó a preguntar de dónde salió el dinero, aparecieron los Bitcoin. En una presentación que reescribe buena parte de la historia patrimonial familiar desde 2020, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, declaró ganancias por USD 513.000 en criptomonedas obtenidas años atrás y busca convencer a los investigadores de que el notable crecimiento de sus bienes tiene una explicación tan simple como una inversión temprana y muy exitosa.
El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, presentó una serie de declaraciones juradas rectificativas ante la Oficina Anticorrupción y la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) con el objetivo de reconstruir y actualizar la información patrimonial correspondiente a los últimos años. La presentación se produjo en un contexto especialmente delicado para el funcionario, que enfrenta investigaciones judiciales por presunto enriquecimiento ilícito y negociaciones incompatibles con la función pública.
El dato más relevante de la documentación es la incorporación de USD 513.000 cuya procedencia, según la explicación oficial, estaría vinculada a inversiones realizadas en Bitcoin entre 2013 y 2018. De acuerdo con fuentes del Gobierno citadas en las presentaciones, esos activos digitales no formarían parte de operaciones recientes sino de movimientos efectuados varios años antes del desembarco de Adorni en la administración nacional.

La rectificación modifica significativamente la composición patrimonial que se conocía hasta ahora del funcionario. Además de las criptomonedas, la reconstrucción incluye bienes heredados, inversiones, movimientos financieros y operaciones económicas realizadas por el grupo familiar durante años previos al ejercicio de funciones públicas. Según el entorno del jefe de Gabinete, la revisión buscó ofrecer una explicación integral sobre la evolución de su patrimonio y despejar dudas surgidas en los últimos meses.
Las correcciones también alcanzan a su esposa, Bettina Angeletti. La documentación incorpora antecedentes laborales y patrimoniales de Angeletti, quien actualmente desarrolla actividades como monotributista y anteriormente ocupó cargos gerenciales en empresas privadas durante más de una década. Desde el oficialismo sostienen que esos ingresos y antecedentes resultan relevantes para comprender la evolución económica del núcleo familiar.
La presentación llega después de semanas de creciente presión política y judicial. La investigación que tramita en los tribunales federales de Comodoro Py, bajo la órbita del juez Ariel Lijo y del fiscal Gerardo Pollicita, se concentró en analizar la relación entre los ingresos declarados por Adorni y diversos gastos, inversiones y movimientos financieros detectados por los investigadores. Entre los aspectos bajo análisis aparecen operaciones inmobiliarias, viajes al exterior y movimientos vinculados a activos digitales.
Precisamente, las criptomonedas se habían convertido en uno de los puntos centrales de la pesquisa. Durante las últimas semanas trascendió que la Justicia había solicitado información a distintas plataformas y billeteras virtuales para determinar la existencia de activos digitales no incorporados en declaraciones anteriores. La nueva presentación busca responder a esos cuestionamientos mediante la incorporación formal de las inversiones en Bitcoin y la documentación que, según el Gobierno, permitiría reconstruir la trazabilidad de las operaciones realizadas años atrás.
Desde la Casa Rosada aseguran que la documentación presentada permitirá demostrar que no hubo nada extraño y que las diferencias patrimoniales responden a activos, herencias e inversiones que simplemente no habían sido incorporados de manera adecuada en las declaraciones anteriores. La explicación oficial podría resumirse en una frase: los dólares siempre estuvieron ahí, solo faltaba encontrarlos en los papeles.
Ahora será la Justicia la que deberá determinar si la aparición de más de medio millón de dólares en Bitcoin alcanza para despejar las dudas o si, por el contrario, abre nuevos interrogantes. Mientras tanto, el Gobierno apuesta a que la historia del funcionario visionario que compró criptomonedas cuando pocos hablaban de ellas resulte más convincente que la del patrimonio que creció demasiado rápido. En la Argentina de 2026, donde cada escándalo parece necesitar su propio capítulo financiero, la defensa de Adorni eligió uno de los clásicos de la época: cuando las cuentas no cierran, siempre puede aparecer un viejo wallet olvidado.
