La última misa: una multitud despide al Indio Solari en Avellaneda. Tras 10 horas, aún hay 7 kilometros de cola

Las misas siempre fueron un desborde de personas, sentimientos, gente cantando y una procesión mística de fieles a la poesía y a la música. El velorio de quien durante décadas provocó esa fiesta pagana no podía ser de otra manera. Miles y miles de seguidores colman las calles de Avellaneda para despedir a un artista que trascendió generaciones y se convirtió en parte de la identidad cultural argentina.


El país parece haber detenido su marcha habitual para volcarse a las calles en un acontecimiento que trasciende lo estrictamente musical y se instala como un hito de la cultura de masas. El fallecimiento de Carlos Alberto “Indio” Solari, ocurrido el pasado viernes 5 de junio a los 77 años a causa de un accidente cerebrovascular en su residencia de Parque Leloir, dio paso a una movilización popular de dimensiones colosales. Desde las primeras horas de la madrugada, una marea humana compuesta por múltiples generaciones empezó a poblar las arterias principales de Avellaneda, transformando el paisaje urbano en una monumental capilla ardiente a cielo abierto.

Miles de seguidores se congregaron en las calles para participar del multitudinario velorio de Carlos Alberto Solari, conocido como el Indio Solari. (Jaime Olivos)

El epicentro del dolor y el agradecimiento se situó en el Microestadio Gatica, ubicado en el Parque de los Derechos del Trabajador de Villa Domínico. Aunque la apertura de las puertas estaba programada inicialmente para las 11 de la mañana, la incesante y masiva afluencia de seguidores obligó a las autoridades y a la organización a adelantar el ingreso una hora antes. Para el mediodía, la fila de fieles ya superaba las setenta cuadras de extensión. La columna se proyectaba a lo largo de la avenida Bartolomé Mitre y alcanzaba el Puente Pueyrredón, en el límite mismo con la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Estimaciones preliminares de fuentes vinculadas al operativo sugieren que cerca de un millón de personas se han acercado a la zona. Dentro del recinto donde se encuentra el féretro se registra un flujo constante de quince mil personas por hora.

La denominada “última misa” se desarrolla bajo una atmósfera donde la melancolía se funde con la celebración de un legado eterno. Lejos del silencio sepulcral que suele caracterizar a los funerales tradicionales, las inmediaciones del predio municipal vibran al ritmo de los clásicos de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota y de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado. La música se escucha a través de altoparlantes instalados cada cincuenta metros. Banderas con consignas históricas, remeras negras, bengalas y cánticos unánimes acompañan la vigilia de una multitud que se organiza de manera autónoma. Se prioriza el paso de los adultos mayores y de las familias con niños pequeños. En las calles, los testimonios coinciden en señalar que el artista no solo formateó la cabeza de millones, sino que funcionó como la banda de sonido de sus vidas, enseñándoles a vivir con dignidad.

En el centro del microestadio, rodeado de flores, banderas y canciones, el féretro del músico se convirtió en el punto de encuentro de una despedida que no quiere tener fin.

El impacto del suceso generó fuertes repercusiones en el arco político y organizativo. Desde el Gobierno de la provincia de Buenos Aires se destacó el despliegue de ministerios, Defensa Civil, bomberos y postas de salud para garantizar que la peregrinación masiva transcurra en calma y paz. Las fuerzas policiales permanecen a una distancia prudencial. Asimismo, las autoridades provinciales aclararon que se ofrecieron inicialmente predios de mayor envergadura, como Tecnópolis. Sin embargo, la familia del músico prefirió coordinar el homenaje en el territorio de Avellaneda. A través de canales oficiales, el entorno íntimo de Solari emitió comunicados agradeciendo el respeto de los asistentes y confirmó que la ceremonia no posee un horario de cierre estricto. Incluso se evalúa la posibilidad de extenderla durante los días subsiguientes para asegurar que ningún seguidor se quede sin la oportunidad de brindar su adiós.

Las manifestaciones de respeto se replicaron en diversas disciplinas del entramado social y deportivo. La Asociación del Fútbol Argentino difundió un emotivo texto que entrelaza fragmentos de la lírica ricotera con el presente de la Selección Nacional, enfatizando que ciertas figuras se vuelven inmortales en el corazón del pueblo. Por su parte, el ámbito musical brindó sus propios respetos. Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado optaron por no suspender su concierto programado en Comodoro Rivadavia y lo transformaron en un homenaje audiovisual donde la voz y la imagen del líder conmovieron hasta las lágrimas a miles de espectadores en el sur del país. De igual modo, referentes del pop y del cuarteto incorporaron acordes emblemáticos en sus respectivas presentaciones en estadios de Buenos Aires y Córdoba. La figura del Indio Solari atraviesa géneros y ya se encuentra impresa de forma permanente en la mitología popular argentina.

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