Tras 80 años de historia, el cierre definitivo de FATE despide a 920

El cierre de la emblemática fábrica de neumáticos FATE implica el fin de una era industrial: 920 empleados despedidos, proveedores afectados y producción local paralizada en medio de la apertura comercial, la caída del consumo y fuertes importaciones que presionan al sector.


La histórica fábrica de neumáticos FATE S.A.I.C.I., con más de ocho décadas de trayectoria en Argentina, anunció el cierre definitivo de su planta industrial en Virreyes (San Fernando, Buenos Aires) y despedirá a 920 trabajadores, lo que representa un golpe profundo para la industria local y la economía manufacturera del país.

La compañía, fundada en 1940 y considerada una pieza clave de la producción nacional de cubiertas, dejará de producir en el país y liquidará sus operaciones en un contexto adverso marcado por la apertura de importaciones, la caída del consumo interno, presión competitiva de productos extranjeros y prolongados conflictos gremiales.

Un símbolo de la industria nacional que baja la persiana

FATE fue durante décadas una de las principales productoras de neumáticos radiales de Argentina, con una planta inaugurada en 1963 y capacidad para fabricar millones de cubiertas por año. Hasta ahora proveía tanto al mercado interno como a fabricantes automotrices locales, posicionándose como uno de los pilares del sector manufacturero argentino.

A través de un comunicado oficial, la empresa informó que el cese de actividades responde a “cambios en las condiciones de mercado”, destacando que aunque ha sido líder industrial, los desafíos actuales obligan a una reconfiguración que culmina con el cierre de su actividad productiva.

El anuncio no solo afecta a los empleados directos de la planta, sino también a una amplia red de proveedores, transportistas y comercios vinculados al rubro, con miles de familias y negocios en incertidumbre por la paralización de operaciones.

Crisis estructural: entre importaciones y caída del consumo

Los factores detrás del cierre de FATE son múltiples. Por un lado, la apertura comercial y la creciente presencia de neumáticos importados a precios más bajos han erosionado la competitividad de la producción local, cuya estructura de costos resulta difícil de sostener frente a la competencia extranjera.

Además, la industria del neumático venía enfrentando una fuerte caída del consumo interno y meses de conflicto sindical que complicaron la continuidad operativa de la planta en San Fernando.

Fuentes industriales sostienen que la presión de las importaciones, especialmente desde mercados asiáticos con menor arancel y costos más bajos, sumada a un contexto económico complejo —con caída de demanda y dificultad para sostener niveles de producción rentables— terminó siendo determinante para la decisión de liquidar el negocio.

Impacto social y económico

La medida generó rápido eco en sindicatos y organizaciones vinculadas al sector fabril, que advirtieron sobre la grave repercusión laboral y la tensión que se replicará en otros segmentos de la industria nacional. La pérdida de casi mil puestos de trabajo se suma a un panorama de ajustes y reestructuraciones que ya venían atravesando otras empresas del rubro.

En declaraciones recogidas por medios, trabajadores afectados relataron que se enteraron del cierre al llegar a la planta y encontrarla ya inactiva, y expresaron preocupación por la situación de sus familias pese a que la empresa aseguró que las indemnizaciones se pagarán “en tiempo y forma”.

El cierre de FATE también pone foco en las dificultades que enfrenta el modelo productivo argentino para sostener industrias con altos costos internos frente a mercados globalizados, y en cómo las decisiones de política comercial y económica impactan directamente en la viabilidad de sectores tradicionales de la manufactura.

Un futuro incierto para la industria

Más allá del impacto inmediato, la desaparición de uno de los referentes históricos del neumático en Argentina abre preguntas sobre el rumbo de la industria manufacturera, el empleo y las condiciones para competir en un mercado globalizado. La clausura de la planta de FATE en San Fernando puede terminar siendo un símbolo de una etapa que cierra para el sector industrial argentino, marcado por tensiones estructurales y desafíos pendientes.

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