IMPACTANTE: La tormenta desató la creciente del río Marayes y dejó al descubierto un osario con esqueletos humanos.


Tras las lluvias torrenciales del 30 de enero, la creciente del río Marayes, en el departamento Caucete (San Juan, Argentina), removió tierra y sedimentos, dejando al descubierto numerosos restos óseos humanos a orillas de la costa. Un hallazgo que pasó de un primer esqueleto aislado a un conjunto de huesos que ahora se sabe pertenecen a cinco personas, entre ellas dos subadultos.


El pasado 30 de enero, una fuerte tormenta y creciente del río Marayes, en la localidad de Caucete, provincia de San Juan, dejó al descubierto una cantidad significativa de restos óseos humanos en un sector de la ribera que normalmente permanece enterrado bajo sedimentos y tierra. El descubrimiento fue realizado por una vecina que se encontraba en la zona y advirtió huesos expuestos, tras lo cual dio inmediato aviso a las autoridades policiales y judiciales locales.

Inicialmente, los primeros peritajes indicaban que podría tratarse de los restos de una o, a lo sumo, tres personas. Sin embargo, tras el análisis inicial en el lugar y las primeras observaciones de los expertos, la hipótesis fue ampliándose a medida que se realizaba la extracción y recolección de huesos.

Un equipo interdisciplinario de especialistas compuesto por una arqueóloga forense con formación en antropología biológica, una médica forense y un odontólogo forense se abocó a la tarea de levantar cuidadosamente cada hueso del sitio para evitar su deterioro o pérdida. Bajo la supervisión judicial de la UFI Delitos Especiales N°2, a cargo del fiscal Francisco Nicolía y la ayudante fiscal Gemma Cabrera, el procedimiento se realizó con todos los protocolos científico-técnicos.

🧬 ¿Qué dijeron los peritos?

El informe preliminar ya estableció que los restos óseos corresponden a un mínimo de cinco personas: tres adultos y dos subadultos, es decir, personas que se encontraban entre la infancia y la adolescencia al momento de fallecer. La identificación de esta cantidad mínima de individuos fue posible gracias al análisis comparativo de cráneos, mandíbulas y otros fragmentos óseos que permitieron distinguir elementos compatibles con diferentes cuerpos.

Además, los especialistas forenses señalaron que no se observaron signos de violencia perimortem —es decir, no se encontraron evidencias de lesiones o fracturas que indiquen violencia ocurrida alrededor del momento de la muerte— lo que abre interrogantes sobre las circunstancias en que estas personas fallecieron y llegaron a estar enterradas.

🧪 Incógnitas sobre el origen y la antigüedad

Una de las grandes preguntas que aún quedan por resolver es el contexto temporal y cultural de estos restos. Las autoridades forenses y paleontológicas no han establecido si se trata de restos de un enterratorio antiguo —por ejemplo, vinculado a poblaciones indígenas prehispánicas— o si, por el contrario, pueden corresponder a personas recientes cuya localización en ese punto responde a eventos históricos más contemporáneos. Para ello, se planea el envío de material óseo a laboratorios especializados, incluso fuera de San Juan, para realizar estudios comparativos, dataciones y análisis más profundos.

La posibilidad de determinar la edad de los huesos mediante técnicas como datación por radiocarbono o análisis arqueológicos complementarios podría dar luz sobre si estos restos podrían formar parte de un enterratorio antiguo o si, en cambio, son parte de hechos más recientes aún por esclarecer. Por ahora, esta línea de investigación sigue abierta.

🪓 El desafío del terreno y la extracción

La zona en donde se produjo el hallazgo tiene condiciones ambientales climáticas y geológicas particulares. El suelo de Marayes es históricamente árido, y la súbita presencia de humedad tras la tormenta complicó las operaciones técnicas, ya que huesos que han permanecido enterrados durante largos períodos pueden volverse extremadamente frágiles cuando se exponen a cambios bruscos de humedad. Por ello, los equipos técnicos extremaron precauciones para evitar que fragmentos óseos se pulverizaran durante la extracción, algo que las especialistas forenses destacaron como un desafío importante del operativo.

🔍 Investigación judicial y científica en curso

El caso, que desde su revelación hasta ahora ha estado envuelto en expectación local, continúa bajo investigación. La Justicia mantiene la diligencia abierta para determinar el origen de los restos, si hay vinculación con hechos delictivos o si se trata de un hallazgo de carácter arqueológico o antropológico. Hasta el momento no se han divulgado identidades ni se relaciona el caso con desapariciones recientes, pero las autoridades no descartan ninguna hipótesis hasta contar con análisis complementarios.

Mientras tanto, la comunidad de Caucete y San Juan sigue expectante ante la posibilidad de que este descubrimiento arroje información sobre episodios del pasado —ya sea reciente o antiguo— que quedaron enterrados hasta que la fuerza de la naturaleza, mediante una tormenta extraordinaria, los devolvió a la superficie.

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