
Después de casi tres años de investigación y un juicio que sacudió la provincia de Chaco y trascendió al país, un jurado popular condenó a prisión perpetua a César Sena, Emerenciano Sena y Marcela Acuña por el femicidio de Cecilia Strzyzowski, ocurrido el 2 de junio de 2023. El veredicto marca un punto de inflexión en la lucha contra la violencia de género y cuestiona las estructuras de poder político en la región.
Un caso que conmocionó a Argentina
El 2 de junio de 2023, Cecilia Marlene Strzyzowski, de 28 años, fue vista por última vez entrando a la casa de su esposo, César Sena, en Resistencia, provincia del Chaco. Desde entonces desapareció sin dejar rastro y su ausencia desató una de las investigaciones más resonantes de los últimos años.
Las pesquisas se centraron rápidamente en el denominado clan Sena: una familia con fuerte presencia política y social en la zona, aliada con el gobierno provincial y con un liderazgo importante entre grupos piqueteros.
La causa no solo planteó la búsqueda de una joven desaparecida, sino que reveló una compleja red de poder local, influencias políticas y métodos de impunidad que generaron enorme repercusión mediática y social.
Emergencia de una hipótesis macabra
Desde los inicios de la investigación, fiscales y fuerzas de seguridad sostuvieron que se trataba de un crimen planificado. Grabaciones de cámaras de seguridad, análisis de antenas de celulares y testimonios permitieron ubicar a Cecilia en la casa familiar de los Sena hasta poco después de las 12:16 del mediodía; a partir de allí nunca volvió a ser vista con vida.
Pruebas recogidas en el domicilio –como manchas de sangre en colchones y muebles– resultaron ser de Cecilia tras análisis forenses, sellando una línea contundente de investigación en su contra.
Pese a la ausencia del cuerpo, se reconstruyó que Cecilia fue asesinada en una habitación de esa vivienda, y luego sus restos fueron presuntamente trasladados con la intención de ocultarlos.
La hipótesis central del Ministerio Público acusador fue que el crimen fue motivado por rechazo familiar al vínculo matrimonial entre Cecilia y César, sumado a intereses económicos y de control.
Un juicio histórico y sin cuerpo
A finales de 2025, el caso llegó a juicio ante un jurado popular, un proceso que llamó la atención por la complejidad de las pruebas y el impacto político y social que tenía en la provincia. El jurado deliberó durante más de 24 horas antes de emitir el veredicto.
En noviembre del mismo año, los miembros del jurado hallaron culpables a:
- César Sena, como autor material del homicidio agravado por vínculo y violencia de género.
- Emerenciano Sena y Marcela Acuña, padres de César y líderes del clan, como partícipes necesarios del femicidio.
Una de las acusadas, Griselda Reinoso, fue absuelta por falta de pruebas concluyentes sobre su participación.
Condenas y consecuencias
El 10 de febrero de 2026, la Justicia dictó sentencias: cadena perpetua para César, Emerenciano y Marcela, como responsables del femicidio, y penas adicionales para otros acusados por encubrimiento agravado.
El fallo fue leído en una audiencia presidida por la jueza Dolly Fernández, con participación virtual de los condenados. Entre ellos, además de los Sena, fueron sentenciados colaboradores con penas que van desde 2 años y 10 meses hasta más de 5 años por encubrimiento.
Para muchos en Chaco y el país, esta condena representa un hito judicial: es la primera vez que un jurado popular emite un veredicto de culpabilidad sin la presencia del cuerpo de la víctima, cimentado en pruebas técnicas y testimoniales contundentes.
Más allá de la sentencia: impacto político y social
El caso no solo dejó al descubierto un femicidio brutal, sino también el rol político y social de una familia de alto perfil. Emerenciano Sena era conocido por su liderazgo piquetero y por su cercanía con autoridades provinciales, lo que generó polémica sobre presiones y un posible intento inicial de encubrimiento.
Durante meses, la investigación y juicio estuvieron en el centro del debate público, provocando protestas, discusiones sobre violencia de género y cuestionamientos al poder local.
La madre de Cecilia, Gloria Romero, expresó en varias ocasiones el temor constante por su seguridad y la de su otra hija tras denunciar la desaparición de Cecilia, señalando la magnitud del impacto emocional y social del caso.
Una herida abierta en la memoria colectiva
El femicidio de Cecilia Strzyzowski y la condena al clan Sena no solo describen un hecho criminal: revelan cómo estructuras de poder pueden permear relaciones sociales y políticas, cómo un crimen puede exponerse a través de múltiples capas de impunidad, y cómo la justicia –lenta pero firme– puede terminar imponiéndose.
El caso quedará como ejemplo clave en la historia judicial argentina, tanto por la forma en que fue investigado como por su desenlace, que busca restituir justicia a una familia devastada y enviar una señal clara contra la violencia de género y el uso del poder para intentar evadirla.
