
Un nuevo episodio de extrema gravedad sacudió al complejo Estación Buenos Aires en Parque Patricios, donde vecinos denunciaron la deformación de un balcón y la explosión de sus vidrios en un departamento de la Torre A. El hecho reavivó el temor por un posible colapso estructural y obligó a una evacuación de emergencia, en medio de cuestionamientos al plan oficial de reingreso.

Un nuevo incidente encendió las alarmas en el complejo habitacional Estación Buenos Aires, en el barrio porteño de Parque Patricios, donde en las últimas horas se registró un hecho que los propios vecinos califican como “gravísimo”. En un departamento del segundo piso de la Torre A —la más comprometida desde el derrumbe parcial ocurrido días atrás— el cerramiento de un balcón se deformó hacia adentro de manera repentina, provocando además el estallido de los vidrios.
El episodio fue reportado al 911 y derivó en la inmediata intervención de Bomberos de la Ciudad, que activaron un protocolo de emergencia y ordenaron la evacuación total de la torre. La escena generó pánico entre los residentes, muchos de los cuales ya habían comenzado a reingresar a sus viviendas en los últimos días, en el marco de un proceso impulsado por el Gobierno porteño pese a que aún persisten problemas estructurales y falta de servicios básicos en varias unidades.

Las imágenes difundidas muestran con claridad la deformación del marco del balcón, visiblemente comprimido hacia el interior del departamento. Especialistas advierten que este tipo de fenómeno no puede explicarse por dilataciones térmicas ni por fallas menores, sino que sugiere un movimiento estructural más profundo. Según explicaciones técnicas, la única hipótesis compatible con esa deformación es que exista una aproximación entre la losa del piso y la del techo, lo que implicaría que algún elemento resistente —como vigas o columnas— estaría cediendo.
El temor de los vecinos no es infundado. Desde el derrumbe inicial, se vienen reportando grietas, puertas desalineadas, pisos levantados y otros signos de deterioro que, lejos de estabilizarse, parecen agravarse con el paso de los días. En ese contexto, la decisión de permitir el regreso progresivo de los habitantes había sido cuestionada por distintos sectores, que advertían sobre la falta de garantías de seguridad.
Este nuevo episodio refuerza esas preocupaciones y vuelve a poner en el centro del debate la situación estructural del edificio. Para muchos residentes, lo ocurrido confirma que el riesgo sigue latente y que no existen condiciones mínimas para habitar el lugar. “Es peligrosísimo”, coinciden incluso voces con conocimiento técnico, que señalan lo inusual del fenómeno observado.
Mientras tanto, las autoridades continúan evaluando el estado del complejo y no se descartan nuevas medidas en las próximas horas. La evacuación de la Torre A marca un nuevo retroceso en el intento de normalizar la situación y deja en evidencia que la crisis habitacional en el lugar está lejos de resolverse.
