El fin de la clase media en Argentina

La histórica fortaleza de la clase media fue durante décadas uno de los rasgos distintivos de la sociedad argentina. Sin embargo, cambios económicos recientes, la persistente inflación y una creciente concentración de la riqueza parecen haber debilitado ese rasgo estructural. A partir de datos sobre distribución del ingreso y composición social, este análisis describe la actual estructura social del país y plantea interrogantes sobre el futuro de la movilidad social y del bienestar económico.


Uno de los mayores logros de la sociedad argentina fue, a partir de la década del 40, tener la posibilidad de movilidad social, haciendo de este un país más igualitario y más justo.

Hoy, a causa de las medidas económicas de un gobierno liberal, la clase media se siente amenazada por la mala distribución del PBI, con una mayor concentración de la riqueza.

Al año 2025, según datos de la función de Gini, los trabajadores participan de un 0,4 de la riqueza del país, concentrándose el 0,6 restante en un grupo reducido de actores económicos.

Caracterizando el PBI como una pizza, hoy el 27 % de los argentinos se comen cinco porciones y el resto, el 70 %, en un segmento que va desde la clase media baja hasta la indigencia, se reparte tres porciones.

Con estos resultados, la estructura social argentina perdería el tan apreciado estatus de ser un país diferente en América Latina, donde las posibilidades de ahorrar y tener una economía de bienestar estarían en peligro.


Estructura social argentina

La estructura social actual se caracteriza por una marcada segmentación, con una clase media debilitada y una mayoría que ronda el 50-52 % en la clase baja, según estimaciones de 2025.

La pirámide se divide principalmente en clase alta (5 %), clase media alta (17 %), clase media baja (26 %) y un gran bloque de clase baja/pobreza (aprox. 50-53 %), reflejando una alta desigualdad.


Componentes de la estructura social (2025)

Clase alta (5 %): concentra la riqueza, con ingresos familiares mensuales altos (superiores a $6-$7 millones en el primer semestre de 2025).

Clase media (aprox. 43 %): subdividida en media alta (17 %, con ingresos superiores a $3,7 millones mensuales) y media baja (26 %, con pisos de ingreso cercanos a los $2 millones). Este segmento, históricamente fuerte, enfrenta una crisis y contracción de su poder de compra.

Clase baja (aprox. 50-53 %): incluye tanto a la clase baja no pobre como a la clase baja pobre. Representa la mayor parte de la población, con ingresos que no llegan a cubrir las necesidades básicas en el sector más vulnerable.


Características clave

Reducción de la clase media: se observa una disminución histórica en la proporción de hogares de clase media, muchos de los cuales cayeron a la clase baja.

Aumento de la pobreza: este sector representa alrededor del 52 % de los hogares, indicando un incremento en la vulnerabilidad social.

Heterogeneidad y desigualdad: el país presenta una fuerte disparidad en el acceso a recursos, tecnología y nivel de ingresos entre la cima y la base de la pirámide.

Impacto de la inflación: la alta inflación y la brecha de ingresos han moldeado esta nueva estructura, profundizando la separación entre sectores que consumen y sectores vulnerables.


Desaparición de la clase media tradicional

Muchos se perciben clase media, pero por ingresos reales pertenecen a la clase baja superior. Las políticas últimas del gobierno nos avizoran una proyección negativa para los ingresos de la sociedad argentina.

José Castellano
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