CABA limita la pirotecnia de alto impacto sonoro y refuerza el uso de fuegos artificiales lumínicos

Una reciente decisión del Poder Ejecutivo porteño restringió el uso de fuegos artificiales de alto impacto sonoro en la Ciudad de Buenos Aires. La medida mantiene habilitados los productos lumínicos y de bajo impacto acústico, en línea con la normativa nacional vigente, y reavivó el debate entre salud pública, convivencia urbana y el rol económico de la industria pirotécnica.


La Ciudad de Buenos Aires avanzó en los últimos días con una restricción específica al uso de fuegos artificiales de alto impacto sonoro, una decisión que apunta a reducir los efectos negativos que este tipo de pirotecnia genera en sectores sensibles de la población. La medida, dictada por el Poder Ejecutivo local, no prohíbe la pirotecnia en su totalidad, sino que establece límites más claros sobre qué productos pueden utilizarse dentro del ámbito porteño.

Desde la Cámara Argentina de Empresas de Fuegos Artificiales (CAEFA) aclararon que los fuegos artificiales lumínicos y los de bajo impacto sonoro continúan estando permitidos, tal como lo marca la normativa nacional vigente. Según indicaron desde la entidad, la decisión de la Ciudad se inscribe en un marco regulatorio ya existente y no implica una prohibición general de la actividad.

En términos concretos, la nueva disposición establece una diferenciación precisa entre los tipos de pirotecnia habilitados y los restringidos. En CABA sigue estando permitido el uso de fuegos artificiales lumínicos, aquellos que priorizan el efecto visual sin detonaciones, así como la pirotecnia de bajo impacto acústico homologada. En cambio, queda limitada la utilización de productos de alto impacto sonoro, como morteros, petardos de gran potencia y dispositivos con explosiones intensas, tanto en espacios públicos como privados.

La medida se fundamenta en reclamos que vienen acumulándose desde hace años. Personas con trastornos del espectro autista, bebés, adultos mayores, pacientes internados y animales domésticos suelen verse especialmente afectados por las detonaciones. Informes del sistema de salud y organizaciones civiles advierten sobre crisis sensoriales, episodios de estrés agudo y accidentes derivados del uso indiscriminado de pirotecnia sonora, especialmente durante las fiestas de fin de año.

En ese contexto, CAEFA destacó que se encuentra desarrollando su sexta campaña nacional de concientización, orientada a promover la elección de fuegos artificiales “amigables”. Desde la cámara subrayan que unas 60.000 personas trabajan directa o indirectamente en la industria pirotécnica en Argentina, y que la transición hacia productos de menor impacto sonoro forma parte de una estrategia de adaptación del sector a las nuevas demandas sociales.

La Ciudad no es la única jurisdicción que avanzó en este sentido. En los últimos años, distintas provincias y municipios adoptaron regulaciones más estrictas. Córdoba implementó fuertes restricciones y campañas oficiales para desalentar el uso de pirotecnia sonora; en Mendoza, varios municipios avanzaron hacia esquemas cercanos a la prohibición total de estos productos; Rosario combina ordenanzas restrictivas con controles y sanciones, mientras que localidades de Neuquén y Río Negro adoptaron políticas de “pirotecnia cero” en zonas urbanas.

En ese mapa regulatorio, CABA se posiciona en un punto intermedio: no elimina la actividad, pero refuerza el criterio de reducción del impacto acústico. Desde el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires sostienen que el objetivo es compatibilizar celebraciones, salud pública y convivencia urbana en una ciudad densamente poblada.

La discusión, lejos de cerrarse, vuelve a plantear un dilema recurrente: cómo celebrar sin excluir ni dañar. Por ahora, la restricción marca un límite concreto y consolida una tendencia que, año tras año, gana terreno en todo el país.

📍 Cómo regulan la pirotecnia otras provincias y ciudades

La Ciudad de Buenos Aires no es un caso aislado. En los últimos años, distintas jurisdicciones avanzaron con normativas más estrictas sobre la pirotecnia sonora:

  • Córdoba: aplica restricciones severas al uso y comercialización de pirotecnia de alto impacto, con campañas oficiales que promueven celebraciones sin ruido.
  • Mendoza: varios municipios avanzaron hacia la prohibición casi total de pirotecnia sonora, priorizando la pirotecnia lumínica y eventos organizados por el Estado.
  • Rosario: combina ordenanzas restrictivas con controles y sanciones, especialmente en fechas festivas.
  • Neuquén y Río Negro: algunas localidades patagónicas adoptaron esquemas de “pirotecnia cero” en áreas urbanas.

En ese mapa regulatorio, CABA se ubica en una posición intermedia: no prohíbe completamente la actividad, pero refuerza un criterio de reducción del impacto sonoro que ya se observa a nivel nacional y regional.

🧨 ¿Qué está permitido y qué no en CABA?

✅ Está permitido

  • Fuegos artificiales lumínicos (sin explosión sonora).
  • Pirotecnia de bajo impacto acústico, homologada y autorizada por la normativa nacional.
  • Venta de estos productos en comercios habilitados.

❌ Está restringido

  • Fuegos artificiales de alto impacto sonoro, como morteros, petardos de gran potencia y dispositivos con detonaciones fuertes.
  • Uso de pirotecnia sonora en espacios públicos y privados dentro del ámbito de la Ciudad.

La reciente decisión del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires no implica una prohibición total de la pirotecnia, sino una limitación específica sobre el componente sonoro, con el objetivo de reducir daños en personas sensibles, animales y entornos urbanos densamente poblados.

Desde la Cámara Argentina de Empresas de Fuegos Artificiales (CAEFA) remarcan que los productos permitidos cumplen con los estándares legales vigentes y que la industria viene impulsando activamente su uso responsable.

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