Por Redacción La Redada

Independiente de Avellaneda avanzó a las semifinales del Torneo Apertura del fútbol argentino tras vencer 1-0 a Boca Juniors en La Bombonera, gracias a un gol del colombiano Álvaro Angulo a los 64 minutos. Con este resultado, Independiente enfrentará a Huracán, que eliminó a Rosario Central por 1-0. San Lorenzo también clasificó a semifinales tras superar a Argentinos Juniors en una emocionante tanda de penales por 8-7.
La noche del lunes 19 de mayo quedará grabada como una de las más tensas de los últimos años en La Bombonera. Boca cayó 1-0 frente a Independiente y quedó eliminado del Torneo Apertura, sellando una temporada para el olvido. La derrota no solo significó la pérdida de un nuevo objetivo deportivo, sino que también desató una tormenta de reacciones en el estadio, que fueron desde abucheos masivos hasta petardos lanzados al campo de juego. La furia, que venía contenida desde la agónica clasificación ante Lanús por penales, explotó en un clima que combinó decepción, bronca y una clara señal política hacia la dirigencia encabezada por Juan Román Riquelme.
En el terreno de juego, Boca mostró en el primer tiempo una imagen mejorada respecto de partidos anteriores. Con actitud, compromiso y un inicio prometedor, los dirigidos por Mariano Herrón parecían haber tomado nota de las críticas. Merentiel avisó a los 4 minutos y Delgado, el juvenil que se ganó la ovación, aportaba solidez en el mediocampo. El equipo tenía movilidad y generaba desconcierto en la defensa rival. Sin embargo, a medida que el reloj avanzaba, Independiente equilibró el partido y comenzó a inquietar a Marchesín.
El primer tiempo terminó sin goles pero con señales claras: Boca dependía de arrestos individuales, mientras que el Rojo comenzaba a ganar en confianza. El inicio del complemento fue el principio del fin para el local. Independiente adelantó líneas, forzó errores y logró el gol que definió el encuentro. La reacción de Boca fue más emocional que futbolística: empujado por el aliento de la hinchada, intentó pero no supo cómo quebrar la defensa rival.
En las tribunas, la situación fue aún más cruda. La Bombonera se llenó esperando una hazaña, pero se vació con insultos y resignación. El único sector que se mantuvo firme fue La 12, que cantó hasta el final, pero desde la platea surgieron las señales más fuertes del descontento. “Que se vayan todos, que no quede ni uno solo”, tronó desde todos los rincones. Jugadores como Belmonte y Palacios fueron silbados cada vez que tocaban la pelota. El chileno incluso se perdió una chance insólita debajo del arco, agravando aún más su imagen ante los hinchas. Solo dos jugadores se salvaron del repudio: el juvenil Milton Delgado y Ayrton Costa, ambos aplaudidos por su entrega.
Los cambios del entrenador no surtieron efecto. Cavani y Herrera ingresaron para intentar dar vuelta la historia, pero el equipo ya se había desdibujado. Zenón, Palacios y Merentiel fueron reemplazados en medio de un vendaval de críticas. En un intento desesperado, hasta Marchesín subió a cabecear dos córners en tiempo de descuento. El segundo gol de Independiente fue anulado por offside, pero el daño ya estaba hecho.
Fuera del campo, la política interna del club se metió de lleno en el análisis de la noche. El enojo fue directo hacia el Consejo de Fútbol y Riquelme, a quien los hinchas dedicaron varios cantos insultantes. Aunque el enojo fue menos violento que el vivido tras los penales contra Lanús, el mensaje fue claro: la paciencia se agotó. La grieta entre la dirigencia y los hinchas parece irreparable.
La derrota también tiene consecuencias inmediatas: Mariano Herrón será removido de su cargo en las próximas horas, y ya se habla de un nuevo entrenador para encarar el próximo gran objetivo: el Mundial de Clubes. Mientras tanto, el plantel tendrá día libre y algunos jugadores ya recibieron insultos en su llegada al hotel en Puerto Madero.
Boca atraviesa su peor semestre desde que Riquelme asumió como dirigente. Sin Copa Libertadores, sin certámenes locales y con un equipo que no responde ni desde lo futbolístico ni desde lo emocional, el club está en una encrucijada. La Bombonera habló. Y lo hizo fuerte.