Autonomía municipal: cuando la prudencia es excusa

El debate sobre la autonomía municipal en San Rafael volvió a encender una vieja tensión: ¿se trata de cuidar las instituciones o de conservar poder? Bajo el disfraz de la prudencia técnica, reaparecen argumentos que desconfían del pueblo y prefieren la tutela antes que la democracia plena. Este texto pone en cuestión esa mirada y señala lo que realmente está en juego.


La discusión sobre la autonomía municipal no es un debate técnico ni un capricho jurídico. Es, ante todo, una disputa política sobre quién decide y hasta dónde llega la democracia local. En ese marco, conviene llamar a las cosas por su nombre.

Decir que San Rafael “no está en condiciones” de ejercer la autonomía municipal no es prudencia institucional: es conservadurismo político.
La autonomía no es un experimento riesgoso ni un privilegio para municipios “maduros”: es un derecho constitucional y una herramienta para profundizar la democracia local.
San Rafael tiene historia, territorio, organización social y capacidad política de sobra. Lo que molesta no es la falta de condiciones, sino la posibilidad de que el pueblo decida más. Cuando se cuestiona la autonomía en nombre del orden, lo que se defiende es la tutela, no la democracia.
Si hay riesgos de rosca, de acuerdos cerrados o de baja participación, la respuesta no es frenar el proceso: es abrirlo, discutirlo, disputarlo. La política no se evita, se enfrenta. Renunciar a la autonomía por miedo a la política es regalar poder.
Y dicho en términos francos: cuesta leer estas críticas sin notar cierta indulgencia con el poder local. Da la sensación —muy subjetiva, pero inevitable— de que Ramón escribe más condicionado por viejas lealtades que por una convicción democrática profunda. A veces, cuando se critica tanto la autonomía del pueblo, parece que todavía se está pagando algún favor.

Porque al final, el debate no es si San Rafael puede gobernarse mejor, sino si se confía lo suficiente en su gente como para dejarla intentarlo. La autonomía no garantiza virtudes, pero la tutela sí garantiza límites. Y esos límites, casi siempre, juegan a favor de los mismos de siempre.

Cecilia Herrera
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Cecilia Herrera es diseñadora gráfica, trabajadora de la salud y comerciante. Vecina de San Rafael, participa activamente en el entramado social y comunitario del departamento, combinando su labor profesional con una militancia comprometida y cercana al territorio.

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