Por Claudio Albincolo Demo

El trabajo de Claudio Albincolo se propone llenar un vacío clave en la memoria argentina: reconstruir, caso por caso, quiénes fueron las víctimas del terrorismo de Estado. A través de una investigación sistemática y minuciosa, basada en múltiples fuentes, busca aportar una mirada integral que permita comprender dimensiones sociales, territoriales y políticas de la represión, más allá de los datos fragmentarios disponibles hasta hoy.
A partir de la aparición de posturas negacionistas sobre el proceso represivo ocurrido en Argentina durante la década del 70, me propuse investigar información fehaciente para comprender y, en algunos casos, cuestionar datos erróneos o falsos. En ese camino, encontré una vacancia muy —demasiado— importante en la información general disponible.
Si una persona conoce a una víctima del terrorismo de Estado de esa época, puede buscarla y, si pertenecía a una organización política numerosa, era de clase media, formaba parte del sistema educativo o provenía de una ciudad pequeña, probablemente exista bastante información sobre ella. Pero si era pobre, desocupada o vivía en Tucumán o en sectores del conurbano bonaerense, es posible encontrar apenas su nombre y la fecha de asesinato o desaparición.
Frente a esta realidad, decidí sistematizar la información disponible de manera que permita un análisis integral. Para ello diseñé una base de datos en Excel, incorporando variables relevantes y clasificando los casos. Durante 18 meses logré sistematizar 3500 casos a partir de la base RUVTE y el Parque de la Memoria, enriquecidos con información territorial, institucional, periodística y judicial.
De estos, 2100 corresponden a víctimas cuyos apellidos comienzan con A, D y M, lo que constituye una muestra con características de objetividad que permite proyectar un análisis global. Estimo que el relevamiento completo demandará dos años más y alcanzará entre 14.000 y 16.000 casos con información disponible, lo cual no implica el total de víctimas, sino aquellas sobre las que se puede reconstruir información.
El período analizado abarca desde 1967 (dictadura de Onganía) hasta la asunción de Alfonsín, por considerarlo un proceso continuo en el que se desarrolla la conflictividad social y económica que luego es interrumpida por una represión sistemática.
Antes del golpe de Estado ya se registraba un 15% de las víctimas, principalmente en los últimos meses, con predominio de asesinatos. Tras el golpe, en lo que resta de 1976, se concentra un 30%, mayormente desapariciones. En 1977 el ritmo se mantiene (25%), con mayor presencia de asesinatos en allanamientos y casos de suicidio para evitar la captura.
En la muestra analizada, el 7% de las víctimas tenía menos de 17 años o más de 50, mientras que el 60% tenía entre 20 y 30 años. El 40% fue secuestrado o asesinado en la provincia de Buenos Aires, el 20% en CABA y el 10% en Tucumán y Córdoba respectivamente.
El 70% figura como desaparecido y en el 30% se conoce la forma de muerte. Solo el 1% ocurrió en contexto de enfrentamiento, con evidencia de casos fraguados. Se identifican ejecuciones de prisioneros, intentos de fuga y operaciones montadas para construir una narrativa de guerra.
Respecto a la ocupación, no hay datos en el 25% de los casos. Entre los registrados, predominan obreros y empleados (31%), seguidos por trabajadores autónomos (16%) y profesionales (10%).
El 20% eran estudiantes, principalmente secundarios. En el ámbito universitario predominan Medicina, Derecho, Ciencias Económicas e Ingeniería. Las principales universidades son UNLP, UBA, UNC y UNR.
Sobre participación política, no hay información en el 38% de los casos. Del resto, el 35% corresponde a sectores peronistas, el 15% a organizaciones revolucionarias no armadas y otro 15% a distintas líneas del PRT.
Finalmente, se detecta que un porcentaje significativo de los casos aún no ha sido incorporado plenamente en los procesos judiciales, lo que abre interrogantes sobre el estado actual de la justicia y la actualización de las fuentes.
También resulta preocupante la falta de acceso a bases de datos académicas clave, actualmente fuera de servicio o en proceso de actualización, lo que evidencia una deuda en la preservación y disponibilidad de la memoria histórica.
Conclusión
El trabajo de sistematización que impulsa Claudio Albincolo no solo aporta datos, sino que interpela la forma en que se construye la memoria colectiva. Al reconstruir las trayectorias individuales, revela desigualdades en el registro histórico y permite comprender que detrás de cada número hubo una vida, una historia y un contexto. En tiempos de disputas sobre el pasado, este tipo de investigaciones se vuelve fundamental para sostener una memoria basada en evidencia, rigurosidad y profundidad social.
Claudio Albincolo es ingeniero, docente en la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC) y productor agropecuario. En los últimos años desarrolla una investigación independiente centrada en la reconstrucción sistemática de las víctimas del terrorismo de Estado en Argentina, combinando herramientas técnicas con un enfoque histórico y social. Su trabajo busca aportar rigurosidad y profundidad al análisis de uno de los períodos más complejos del país.

Gracias Claudio por tu riguroso trabajo para mantener viva la memoria de los años oscuros que vivió nuestro país.