
El histórico periodista deportivo Ernesto Cherquis Bialo falleció a los 85 años y dejó una huella profunda en la cultura mediática argentina. Referente de El Gráfico y maestro de generaciones, su estilo narrativo elevó la crónica deportiva a una dimensión literaria y humana difícil de igualar.
El periodismo deportivo argentino despidió este viernes a una de sus figuras más emblemáticas: Ernesto Cherquis Bialo, quien murió a los 85 años tras atravesar complicaciones de salud derivadas de una leucemia. Su partida marca el cierre de una era en la que la crónica deportiva no solo informaba resultados, sino que construía relatos con sensibilidad, contexto y una mirada profundamente humana.
Nacido en Montevideo en 1940 y radicado desde niño en Buenos Aires, Cherquis Bialo desarrolló una carrera que se extendió por más de seis décadas. Sus primeros pasos fueron en el diario Clarín y poco después en la revista El Gráfico, donde se convertiría en una de sus firmas más reconocidas y llegaría a ser director durante los años de mayor esplendor de la publicación.
Su estilo, muchas veces comparado con el de un narrador literario, le permitió trascender el periodismo deportivo tradicional. No se limitaba a describir lo que ocurría en el campo de juego o en el ring: construía historias. Desde el boxeo —una de sus grandes pasiones— hasta el fútbol, sus textos lograban capturar el drama, la épica y las contradicciones de sus protagonistas.
A lo largo de su carrera, entrevistó a figuras de talla mundial como Muhammad Ali, Pelé o Diego Maradona, de quien fue también biógrafo. Su cercanía con el Diez le permitió ofrecer algunas de las definiciones más complejas y memorables sobre su figura, alejadas de los lugares comunes y cargadas de matices.
Además de su labor en medios gráficos, tuvo una intensa participación en radio y televisión, y ocupó un rol clave como director de comunicación de la Asociación del Fútbol Argentino durante la gestión de Julio Grondona. En ese lugar, combinó su mirada periodística con la gestión institucional, consolidando su influencia dentro del deporte argentino.
En los últimos años, continuó activo como columnista y analista, incluso luego de atravesar graves problemas de salud que incluyeron internaciones y un diagnóstico complejo. Su recuperación parcial había generado sorpresa y admiración en el ambiente, donde era considerado no solo un referente profesional, sino también un ejemplo de resiliencia.
La noticia de su muerte generó una fuerte conmoción en el ámbito periodístico y deportivo. Colegas, dirigentes y figuras del deporte coincidieron en destacar su legado, su ética de trabajo y su capacidad para formar a nuevas generaciones. Su figura quedó asociada a una época en la que el periodismo deportivo buscaba interpretar la realidad más allá del resultado inmediato.
Con su partida, se va uno de los últimos exponentes de una tradición que entendía al deporte como un fenómeno cultural complejo, atravesado por historias personales, contextos sociales y emociones colectivas. Ernesto Cherquis Bialo no solo narró el deporte: lo pensó, lo explicó y lo convirtió en literatura.
