
Las fuertes lluvias registradas en Tucumán provocaron una crecida significativa en la cuenca Salí-Dulce y obligaron a emitir alertas en Santiago del Estero, especialmente en la zona de Termas de Río Hondo. La apertura de compuertas del embalse y el aumento del caudal encendieron las advertencias de Protección Civil. Mientras tanto, meteorólogos advierten que el sistema de tormentas podría desplazarse hacia el centro del país, incluyendo Buenos Aires.
Las intensas lluvias registradas en los últimos días en Tucumán provocaron un aumento abrupto del caudal de los ríos que alimentan la cuenca Salí-Dulce, generando una situación de alerta en varias localidades del norte argentino. Las autoridades de Protección Civil de Termas de Río Hondo emitieron una alerta naranja ante la crecida del río Dulce, un fenómeno que se originó por las precipitaciones acumuladas en la cuenca alta tucumana.
Según reportes difundidos por medios regionales, el embalse de Río Hondo registró un importante incremento en su nivel. Los aportes hídricos superaron los 1200 metros cúbicos por segundo, lo que obligó a aumentar el volumen de agua liberado aguas abajo para evitar un exceso de presión sobre la presa.
Esta situación es consecuencia directa de las tormentas intensas que afectan a Tucumán desde comienzos de la semana. En algunos puntos se registraron acumulados cercanos a los 170 milímetros en pocas horas, lo que saturó suelos, ríos y canales. Como resultado, hubo caminos anegados, evacuaciones preventivas y suspensión de clases en distintas localidades.
El sistema hídrico del norte argentino funciona como una cadena interconectada. Gran parte del agua que cae en las montañas tucumanas termina desembocando en el embalse de Río Hondo, una obra clave ubicada entre Tucumán y Santiago del Estero. Este dique regula el flujo del río Dulce, utilizado para riego, generación hidroeléctrica y abastecimiento de agua en la región.
Cuando las lluvias superan ciertos niveles, el embalse debe liberar parte del agua para evitar riesgos estructurales. Esa liberación provoca que el río Dulce aumente su caudal aguas abajo, lo que puede generar inundaciones en zonas ribereñas o áreas rurales.
Las autoridades pidieron a la población evitar ingresar al cauce del río, no acercarse a la costa y mantenerse en zonas elevadas hasta que el nivel del agua vuelva a estabilizarse. También se desplegaron operativos de monitoreo permanente en distintos puntos del río para anticipar posibles desbordes.
Más allá de la emergencia puntual, los especialistas advierten que este tipo de eventos se ha vuelto cada vez más frecuente en el norte argentino. El aumento de tormentas intensas en periodos cortos de tiempo está asociado a cambios en los patrones climáticos regionales.
El Servicio Meteorológico Nacional, organismo encargado de monitorear el clima en el país, viene alertando sobre la mayor variabilidad atmosférica en los últimos años, con episodios de lluvias muy intensas alternados con períodos de sequía.
Este fenómeno responde en parte a la mayor circulación de aire cálido y húmedo proveniente del Amazonas, que suele alimentar sistemas de tormentas en el norte y centro de Argentina. Cuando estos sistemas avanzan hacia el sudeste, pueden generar precipitaciones intensas también en la región pampeana.
De hecho, algunos pronósticos meteorológicos indican que el sistema de inestabilidad que actualmente afecta al noroeste argentino podría desplazarse en los próximos días hacia el centro del país. Esto incluye potenciales lluvias fuertes en la provincia de Buenos Aires, donde ya se han registrado episodios recientes de tormentas intensas y anegamientos en áreas urbanas.
Eventos como las inundaciones registradas en diferentes ciudades argentinas en los últimos años muestran que la combinación de lluvias intensas, urbanización acelerada y sistemas de drenaje insuficientes puede generar situaciones críticas en pocas horas.
En ese contexto, los especialistas insisten en la necesidad de mejorar los sistemas de alerta temprana y las infraestructuras de control hídrico. Aunque la crecida del río Dulce forma parte del comportamiento natural de la cuenca, su intensidad actual vuelve a poner sobre la mesa la relación entre clima extremo y gestión del territorio.
Por ahora, las autoridades continúan monitoreando la evolución del caudal y las precipitaciones en la cuenca tucumana. Si las lluvias persisten en los próximos días, la alerta podría extenderse a nuevas localidades del norte argentino. Mientras tanto, la atención también se dirige hacia el centro del país, donde el mismo sistema meteorológico podría generar tormentas fuertes durante el fin de semana.
