
Tras varios días de tensión e incertidumbre luego del derrumbe del estacionamiento de un complejo habitacional en Parque Patricios, los vecinos afectados pudieron finalmente volver a ingresar a sus departamentos para retirar pertenencias. La medida llegó después de jornadas de reclamos y enfrentamientos con la Policía, cuando los residentes intentaron entrar por la fuerza ante la falta de información y respuestas claras.
El conflicto generado tras el derrumbe de parte de un complejo habitacional en el barrio porteño de Parque Patricios sumó un nuevo capítulo en las últimas horas, cuando los vecinos afectados pudieron finalmente volver a ingresar a sus departamentos para retirar algunas pertenencias personales. La decisión llegó luego de días de reclamos, incertidumbre y momentos de fuerte tensión con las autoridades encargadas del operativo en el lugar.
El episodio se originó a comienzos de la semana, cuando se produjo el colapso del techo del estacionamiento subterráneo de un complejo de viviendas ubicado en la zona de la calle Mafalda al 900. La estructura cedió durante la madrugada, lo que provocó la evacuación preventiva de cientos de residentes y un amplio operativo de emergencia con bomberos, rescatistas y personal de Defensa Civil. Aunque el derrumbe generó importantes daños materiales y dejó decenas de vehículos atrapados bajo los escombros, no se registraron víctimas fatales.
En total, más de 300 personas debieron abandonar sus hogares por riesgo estructural, mientras especialistas evaluaban el estado del edificio y trabajaban en el área colapsada. Desde entonces, la zona quedó vallada y bajo custodia policial, lo que impidió a los residentes regresar a sus viviendas o retirar objetos personales, una situación que generó creciente malestar entre los afectados.
Tres días después del derrumbe, la tensión escaló. La aparición de maquinaria pesada para remover escombros dentro del predio, sin una comunicación clara previa a los vecinos, generó preocupación y enojo entre los propietarios e inquilinos del complejo. Muchos temieron que los trabajos pudieran comprometer aún más la estructura o que se avanzara con tareas sin que ellos hubieran podido recuperar sus pertenencias.
Ante esa situación, un grupo de vecinos intentó ingresar al complejo por la fuerza. Hubo empujones, discusiones y momentos de tensión con efectivos de la Policía de la Ciudad que custodiaban el lugar. Los residentes reclamaban poder entrar al menos por unos minutos para buscar ropa, documentos, medicamentos y otros objetos indispensables que habían quedado dentro de los departamentos al momento de la evacuación.
Las protestas reflejaban la angustia de muchas familias que llevaban varios días fuera de sus casas, algunas alojadas temporalmente en hoteles o en viviendas de familiares. Además de la incertidumbre sobre cuándo podrán volver a habitar el edificio, los vecinos denunciaban falta de información clara sobre el estado real de la estructura y los plazos de las pericias técnicas.
Finalmente, tras esas jornadas de conflicto y negociaciones, las autoridades permitieron el reingreso controlado de algunos residentes. Bajo supervisión y con medidas de seguridad, los vecinos pudieron volver a sus departamentos para retirar pertenencias esenciales. El ingreso fue limitado y organizado para evitar riesgos mientras continúan las evaluaciones estructurales del complejo.
Aun así, la situación está lejos de resolverse. Los trabajos en el sector derrumbado continúan y las autoridades deberán determinar el alcance real de los daños, así como las responsabilidades por el colapso. Mientras tanto, muchas de las familias afectadas siguen sin poder regresar a sus viviendas y esperan definiciones sobre el futuro del edificio y posibles soluciones habitacionales temporales.
El derrumbe, que afectó a un complejo construido dentro de un programa de vivienda estatal, dejó al descubierto no solo el impacto material de un colapso estructural, sino también el drama humano de cientos de personas que, en cuestión de minutos, tuvieron que abandonar sus hogares sin saber cuándo podrán volver.

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