
Familias de la zona sudoeste de Rosario volvieron a denunciar la falta de agua potable, la baja presión y la acumulación de basura en el barrio Rouillón. Referentes sociales y miembros de comunidades originarias aseguran que el problema lleva décadas sin solución y apuntan tanto al gobierno provincial de Santa Fe como a la Municipalidad de Rosario por la falta de respuestas concretas.
En medio de una nueva denuncia pública realizada por vecinos y referentes barriales, habitantes del barrio Rouillón, en la zona sudoeste de Rosario, volvieron a reclamar obras urgentes para garantizar el acceso al agua potable y mejorar las condiciones sanitarias del lugar. Según denuncian, miles de personas conviven desde hace más de veinte años con agua salada, baja presión y problemas estructurales que afectan la vida cotidiana de toda la comunidad.
En el video difundido públicamente aparecen, entre otros vecinos, René Maidana, integrante del pueblo Qom, y Alejandro Medina, quienes remarcaron la falta de respuestas estatales pese a los reiterados reclamos realizados ante organismos municipales y provinciales.
“El gobierno dice que hay pérdidas porque hay conexiones clandestinas y que eso hace que se pierda la presión del agua, pero el barrio hace treinta años que se encuentra en esta situación y no tiene solución”, expresó uno de los referentes comunitarios durante la denuncia.
Los vecinos sostienen que existe un proyecto vinculado a un acueducto que permitiría mejorar el suministro no solamente en Rouillón sino también en otras localidades del Gran Rosario como Pérez. Sin embargo, aseguran que la obra quedó paralizada y que, ante la decisión del gobierno nacional de no financiarla, ni la Provincia ni el municipio avanzaron con alternativas concretas.
“Lo que estamos planteando es que hubo un proyecto que hay que retomarlo. Nos parece importante no solo para nuestra comunidad sino para todo el Gran Rosario”, remarcaron durante la protesta, al tiempo que reclamaron medidas paliativas inmediatas como la entrega de bidones o cubas de agua para las familias afectadas.
El referente de pueblos originarios de Rosario, Daniel Naporichi, acompañó el reclamo y denunció que la situación se repite en distintos barrios periféricos de la ciudad. “Acompañamos a vecinos de varios barrios, principalmente de Rouillón, que hace más de veinte años reciben agua salada y tienen problemas de presión”, señaló.
Según explicó, hace meses se solicitó un informe de gestión en la comisión de Obras Públicas para conocer por qué las obras no avanzan, pero hasta ahora no obtuvieron respuestas. “Tenemos problemas de cloaca, no hay zanjas, hay basura, ahora viene el calor y los mosquitos van a ser insoportables. El barrio está abandonado”, afirmó.
Naporichi también apuntó contra la desigualdad territorial dentro de Rosario y sostuvo que las zonas periféricas quedan históricamente relegadas. “La ciudad no es solamente el centro, también son las periferias”, expresó, y recordó que el acceso al agua está reconocido como un derecho fundamental.
“Hoy los vecinos tienen que comprar bidones, no se pueden bañar ni pueden tomar el agua que llega a sus casas”, agregó.
Los reclamos no son nuevos. Vecinos de Rouillón habían concurrido meses atrás al Concejo Municipal de Rosario para presentar un petitorio y exigir obras públicas vinculadas al suministro de agua potable. Según denuncian, pese a que se aprobaron ordenanzas relacionadas con la problemática, hasta el momento no hubo avances concretos.
“Las cañerías de Rouillón tienen más de veinte años de antigüedad. El barrio está abandonado, como todas las zonas donde viven comunidades indígenas”, sostuvo Naporichi, quien además reclamó una intervención más activa de la empresa provincial Aguas Santafesinas.
Entre los testimonios difundidos también aparece Olga, vecina del barrio desde hace tres décadas. “Vivimos como podemos. Hay días que la gente no puede tomar agua. Estamos sufriendo”, relató.
“Hace treinta años que vivo en este barrio y siempre fue igual. El agua tiene mucho cloro o no se puede tomar. Para buscar agua linda tenés que caminar cuatro o cinco cuadras”, contó.
La preocupación, remarcan los vecinos, afecta especialmente a niños y recién nacidos. “Estamos muy preocupados por los chicos. Hay muchas madres que no pueden tomar el agua corriente porque se pueden enfermar los bebés”, señalaron.
Mientras continúan los reclamos, organizaciones sociales y referentes comunitarios piden mayor difusión del conflicto y exigen que tanto la Provincia de Santa Fe como la Municipalidad de Rosario den respuestas concretas a una problemática que, aseguran, atraviesa generaciones enteras.

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